Desfibrilador Automático Implantable

El desfibrilador automático implantable (DAI) es un aparato metálico, similar a un marcapasos, que se implanta en el tórax, bajo la piel de la región pectoral izquierda, siendo su función fundamental evitar la muerte súbita cardiaca.

El DAI se compone de dos partes fundamentales: el generador de impulsos y los electrodos o cables.

El generador de impulsos es el núcleo del sistema y es la parte que se implanta en la zona pectoral. Está formado por distintos componentes electrónicos: conector, circuitos integrados, y batería.

Los electrodos van conectados mediante tornillos al generador de impulsos y su extremo final se coloca en las cavidades cardiacas. Son conductores recubiertos de material aislante que permiten transmitir la energía que se genera en la batería hasta el corazón y tienen una longitud próxima a los 60 cm. Además, los electrodos actúan como antena receptora de señales cardiacas que serán posteriormente analizadas y, en ocasiones, almacenadas por el generador.

¿Qué funciones tiene?

Actualmente, el DAI reúne las funciones de un dispositivo antibradicardia (actuando cuando el corazón tiene una frecuencia de contracción baja, de forma similar a un marcapasos) y antitaquicardia que incluye la función desfibrilador. La función de estimulación antibradicardia y antitaquicardia se lleva a cabo aplicando pequeños pulsos de bajo voltaje, que resultan inapreciables, modificando la frecuencia cardiaca. La función de desfibrilador incluye la administración de descargas (“choques”) que son percibidas como un “golpe fuerte” por el paciente y, en ocasiones, pueden llegar a ser dolorosas. Las terapias que es capaz de administrar un DAI son programables, es decir, se pueden adaptar a cada paciente: Esto se lleva a cabo modificando determinadas funciones a través de un programador (similar a un ordenador externo que se comunica con el desfibrilador). Todos estos cambios permiten adaptar el dispositivo a cada persona, a su nivel de actividad y a la evolución de su enfermedad.

¿Cuándo se debe indicar la implantación de un desfibrilador?

En España fallecen miles de personas cada año por muerte súbita cardiaca. El cardiólogo recomienda el implante de un DAI a pacientes que han sobrevivido a una parada cardiaca o pacientes que han sufrido taquicardias ventriculares graves.

Además se puede indicar de forma preventiva en pacientes con riesgo de padecer arritmias ventriculares potencialmente fatales, aquellos con disfunción ventricular severa (la fuerza del músculo cardiaco se ve reducida) o determinadas cardiopatías genéticas-familiares que se asocian con un elevado riesgo de muerte súbita. Las indicaciones de DAI se revisan y actualizan periódicamente por especialistas a nivel mundial.

Sin embargo, el DAI no evita la progresión de la enfermedad cardiaca de base del paciente ni exime de un adecuado cumplimiento terapéutico.

¿Cómo se realiza el seguimiento?

Tras el implante del DAI, se programará un seguimiento rutinario del mismo, variando la frecuencia de las visitas en función de la evolución de la enfermedad, la presencia de arritmias y el tiempo que el DAI lleve implantado. La duración de la batería de los DAI es variable y depende de las arritmias y la enfermedad del paciente; en general se puede decir que los dispositivos actuales duran aproximadamente entre cinco y siete años. Cuando la batería se agota, se realiza el recambio del generador manteniendo habitualmente los mismos electrodos.

 

Dra. Juliana Elices Teja

Unidad de Arritmias

Servicio de Cardiología

Hospital Universitario Lucus Augusti

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